El evento estaba programado para las 7 de la mañana; sin embargo, en las inmediaciones de El Pueblito, los cuetes comenzaron a escucharse desde las 5. Antes de que saliera el sol y cantaran los gallos, el júbilo estaba puesto. El fondo de este marco tiene como testigo al Centro Ceremonial El Cerrito, y los habitantes de la zona poco a poco salieron de sus casas para unirse a la tradición.
Así comienza la fiesta en El Pueblito, cabecera del municipio de Corregidora, donde es el Paseo del Buey una tradición festiva con 290 años de existencia y el puntapié inicial de las fiestas del aniversario del Santuario de la Virgen, una celebración que abarca ocho días –este 2025 será del 7 al 15- en el mes de febrero.
Esta tradición da comienzo con la presentación de la ofrenda, la res que habrá de alimentar a los pobladores en un popular caldo. Algunas personas siguen el recorrido del buey, otras optan por escuchar la misa, caminar por el centro de esta localidad, o bien recorrer el tianguis o sentarse a desayunar en alguna fonda de sus calles. El olor de la verbena es inconfundible, ya hay enchiladas, menudo, barbacoa, carnitas, gorditas de maíz quebrado, de nopales, tinga, deshebrada, chile relleno, tamales.
Es una fiesta, los cuetes retumban y la peregrinación del buey recorre toda la calle de Heroico Colegio Militar, misma que está llena de color con papel picado que ondea derivado de una mañana de viento.
El Paseo del Buey es una ofrenda que brindan los pobladores a la Virgen de El Pueblito por las bendiciones otorgadas. El animal será sacrificado y servido en un caldo que se obsequiará a los vecinos de la zona y a los visitantes que asisten a esta costumbre centenaria.
El desfile se acompaña de danza y música, de fieles y no tanto, de testigos y curiosos, de turistas y pobladores, todos alrededor del color y la tertulia. Una tradición bien de pueblo, una tradición propia.
Pasadas las 9 de la mañana el animal regresa normalmente a su punto de partida, donde se le retiraron los accesorios, los presentes vieron un animal sano, listo para ser ofrecido, como dicta la tradición.
El día transcurrió, la verbena y la convivencia se quedaron, mientras se espera el caldo que se servirá al día siguiente. Es fin de semana y los globos salen volando por un viento que pasa y se los lleva, los niños corren tras de ellos y los cuetes no paran: comienzan los días de fiesta.
