Peñamiller
Ahí donde las rocas se ven más cenizas y la garganta resiente el aire seco, se encuentra un sutil Peñamiller, oculto tras los insistentes montes que marcan el comienzo de la sierra queretana. En pleno semidesierto, Peñamiller ofrece una interesante imagen: un pueblo que se integra tan bien al paisaje que pareciera una extensión del último. Las calles son del mismo color que la tierra de las montañas que lo rodean, y la cúpula del pequeño templo se eleva, enhiesta, como lo hacen los zopilotes que merodean la zona.









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