Tolimán

  • Paisaje de Tolimán
  • Artesanía de Tolimán
  • Exterior Capilla Otomí

Realizar la travesía hasta Tolimán constituye un peregrinaje especial, como el del viajero que se adentra en regiones poco vistas. Celoso y apegado a sus tradiciones, Tolimán resuena en los ecos de antiguas tribus otomíes y chichimecas, cuyas tradiciones perduran flotando como un espejismo en la árida vastedad del semidesierto. Los primeros colonizadores llegaron en 1532, desde entonces se ha formado una cultura particular en el seno de un sincretismo religioso dedicado a sus fiestas, a su trabajo y a la veneración de los ancestros.

Capillas otomíes

En el municipio de Tolimán existen más de 250 capillas otomíes, también conocidas como capillas familiares o capillas oratorio. Son unos pequeños santuarios que expresan un amalgama cultural sin par: construidas en honor al primer familiar bautizado, estas capillas son una mezcla de la indomable cultura chichimeca y la persistente labor de los evangelizadores franciscanos.

  • Capilla Otomí
  • Capilla Otomí
  • Detalle Capilla Otomí
  • Entrada a la Capilla Otomí

Dentro de las capillas se puede observar inscripciones que recuerdan nacimientos, matrimonios y decesos, pues estos oratorios son el centro principal de la vida de numerosas familias indígenas del semidesierto tolimense. Si quieres visitarlas, te recomendamos viajar al pueblo de San Miguel Tolimán.

Fiesta de San Miguel Arcángel

Como una fundación de avanzada militar, la población de San Miguel fue encomendada al capitán de los ejércitos celestes, cuyas fiestas son celebradas a lo largo del mes de septiembre con gran pompa y tradición. Esta conmemoración es la más importante del municipio y evidencia el claro sincretismo del fervor cristiano y las tradiciones otomíes.

  • Fiesta Chimal en Tolimán
  • Levantamiento del Chimal
  • Levantamiento del Chimal
  • Fiesta de San Miguel Arcángel

Los preparativos comienzan desde el mes de julio, en donde los danzantes se disponen a rendir culto a San Miguel Arcángel a través de distintas disciplinas. El día 27 de septiembre se levanta un alto Chimal, de 23 metros, que supera incluso el campanario del templo principal. Este objeto tiene la forma del árbol de la vida y ésta hecho de hojas de sotol y decorada con flores y ofrendas propias del término de la temporada lluviosa. Las fiestas terminan el 29, cuando las cuadrillas de danzantes aseguran la perpetración de éstas tradiciones y su continuidad el próximo año.