Tips de viaje

  • Viajando por la Sierra
    Viajando por la Sierra

No es que creamos que somos los viajeros más experimentados por el simple hecho de trabajar en la Secretaría de Turismo, pero viviendo acá y viajando continuamente por el estado nos permite recomendar y sugerir ciertas cosas. Por eso presentamos una serie de sugerencias y pensamientos para el viajero. Si tienes tú alguna sugerencia, por favor escríbenos a info@queretaro.travel, sin duda nos servirá no sólo a nosotros, sino a todos los demás viajeros.

La esponja lustradora

Además de champú, gorra de baño, crema y jabones varios, algunos hoteles dejan un artículo errante: una pequeña y blanda esponja que, se supone, es un boleador de calzado. La esponja, en realidad, poco sirve para dejar un zapato reluciente, pues muchas veces el hotel olvida acompañar la esponja con tinta lustradora. Lo que se sugiere hacer con esta suave esponja es usarla para limpiar el monitor de la computadora o el lente de la cámara.


¿Qué empaco si voy a la Sierra?

Cuando uno viaja, normalmente empaca lo que diga el pronóstico del tiempo; si viene un frente frío, chamarra y una bufanda; si no hay nubes, playeras y un traje de baño. Pero si uno viaja a la Sierra Gorda de Querétaro, no hay profeta que atine, no hay meteorólogo que acierte: la Sierra Gorda contiene diversos microclimas que van desde el semidesierto hasta el bosque de niebla. Si vas a la Sierra Gorda, empaca de todo; has que tu equipaje sea tan variado como la zona por la que viajarás.


¿Eres de los que se marea?

Uno, cuando viaja, quisiera ir viendo mapas, leyendo sobre la historia del destino, volteando a ver el paisaje, discutir los planes con el de atrás. Pero, si uno hace todo eso, se marea. Sugerencia: entrenar; comprar una silla de esas que dan vueltas, situarla justo al lado de la cama y, cuando suene el despertador, brincar hacia ella y estar tres o cuatro minutos provocando el mareo, girando y girando. La función laberíntica del sentido del oído se acostumbrará al movimiento.


Viaja como un local

La ambición de muchos viajeros es vivir como local en la ciudad que visitan. Probar la comida regional, usar los medios de transporte público, adoptar, al menos parcialmente, el ritmo de la vida cotidiana. Para este tipo de viajeros, los que escapan de la previsibilidad de un tour organizado, nada mejor que empezar el día con un café, en Plaza de Armas, frente al templo de Santa Rosa de Viterbo o atrás de Santa Clara; en lugares tranquilos y, por supuesto, cotidianos.


Sal a pasear

Qué enorme felicidad reside en los pies y en las rodillas, en nuestros poderes de locomoción. Una de las cosas más placenteras del mundo es irse de paseo; salir a caminar solo, sin platicar y vegetando como el campo, siguiendo en esta o en aquella dirección conforme nos lo dicte nuestro capricho. En el curso de un paseo, existen grandes variaciones de humor, del entusiasmo de la partida al feliz regreso, listo para sentarse a comer o a pensar. Los paseos, sin lugar a dudas, regulan el carácter del viajero.


Sé anacrónico

Con todo esto de las nuevas tecnologías, del internet, los sitios web, los viajes virtuales, las redes sociales, etcétera, la sugerencia de este mes es ser anacrónico, anticuado, incluso un poco obsoleto, por lo menos durante los viajes. Es decir, arréglate y vístete especialmente para el viaje, compra timbres, manda postales, lee libros, no llames a casa y busca recuerdos especiales que sinteticen y expresen lo que viste, escuchaste y sentiste durante tu viaje.

Los espacios al aire libre

  • Portales de Tequis
  • Plaza de Armas, Querétaro
  • San Juan del Río

En muchas ciudades, la arquitectura suele olvidarse de los espacios al aire libre: los balcones, las azoteas y las terrazas. En Querétaro, el clima le recordó a la arquitectura estos espacios. Tequisquiapan, San Juan del Río y la ciudad capital ofrecen un clima propicio para disfrutar de la buena vida al aire libre. Cuando viajes, ten esto en mente. Pide una habitación con balcón, ten una deliciosa sobremesa en una terraza y admira el paisaje desde una azotea.


Mi maleta no cierra

Normalmente pasa, es muy común: quieres viajar por Querétaro, conocer el Centro Histórico, recorrer la ruta del vino, escalar la Peña de Bernal, ir a la Sierra Gorda, quedarte en un campamento ecoturístico; quieres hacer un viaje por Querétaro de cuatro o cinco días y, cuando empacas, ya no cierra la maleta. A continuación un sencillo consejo: cuando esté llena, a reventar, tírala un par de veces al suelo, esto hará que se comprima el equipaje.


Filosofía de viaje

El viajero, lo piense o no, tiene una filosofía de cómo viajar. Hay quienes estudian cada paso, trazan todas sus rutas y planean el itinerario perfecto; se viaja antes en una imaginación cada vez más concreta. Hay otros que viajan de forma completamente contraria; estructuran el viaje en la memoria. Y hay quienes van trazando su ruta al mismo tiempo que la van recorriendo; se sacrifica la imaginación y la memoria a favor de la aventura. ¿Cómo viajas tú por Querétaro?


Deja el celular

Suele pasar que, cuando uno se encuentra, según parece, en el rincón más recóndito del mundo, sin aviso, de improviso, suena el celular. El silencio es ese tipo de vacío que precede al grito (o al estruendo del celular), y a veces uno quiere prolongar ese vacío durante todo el viaje, o por lo menos durante un fin de semana. Sugerencia: no planees tu viaje sólo buscando agua, sol, monumentos históricos o actividades divertidas; no tener señal puede ser un gran atractivo.


Disfruta los viajes virtuales

Una de las cosas más placenteras de cualquier viaje es sentarse dónde sea a disfrutar; tener una comida larga y memorable; sentarse en una plaza, tomarse un café y ver cómo la ciudad despierta, o terminar el día en un bar, recordando el camino recorrido. Sugerencia: si realizas un viaje virtual, has lo mismo; siéntate frente a tu computadora con un buen café, recorre virtualmente la ruta del vino con una copa, reserva tu hotel brindando e imaginando el próximo viaje.